Caminamos por la playa estrecha pero de arena limpia. Las olas se encrespan muy cerca, mientras seguimos el largo rastro de espuma de la resaca sobre la arena. El mar parece surcado de líneas onduladas, trazadas casi mecánicamente. Sorprende su color verde turquesa. El graznido de las gaviotas nos acompaña. Son esos momentos en los que uno quisiera olvidarse de todo y quedarse a vivir en Punta Negra para siempre. Carlos Calderón Fajardo lleva allí 30 años. Y lo envidio....
En Playas (Borrador Editores, 2010), Carlos Calderón Fajardo nos regala dos libros en uno. De un mar cercano reúne cuentos donde uno ve morir a las ballenas, o comprueba el viaje por el tiempo de un bañista. La nostalgia de una Punta Hermosa llena de veraneantes se entremezcla con el humor de dos ancianos esperando la ola perfecta. Lepideptorólogos obsesionados por encontrar una mariposa en Ancón, comparten páginas con un domador de culebras en Màncora. Las playas de la familia de Musollini, son relatos sobre las costas imaginarias de Marcel Proust, Roberto Bolaño, Tagore, entre otros. Cuatro emos vestidos de negro se pueden encontrar con el cadáver varado en la playa de J.G.Ballard, o Truman Capote puede descubrir que está veraneando junto a la familia Mussolini. Y es que dentro de las páginas de este libro hay un mar oculto, un mar donde bañamos nuestras existencias para salir con otra mirada. La del que ha entrado en las olas de otros mundos y tiene que acostumbrarse otra vez a la realidad. Pocas veces la literatura peruana se ha encontrado frente a un viaje tan alucinante.